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RegulatorioColombia·may de 20266 min

Pilar Uno (Monto A): Alcance y Viabilidad Política de su Implementación

El Monto A del Pilar Uno de la OCDE propone una reasignación de derechos tributarios basada en el mercado, condicionada a la ratificación de una Convención Multilateral (MLC). Su viabilidad enfrenta obstáculos políticos significativos, principalmente en EE.UU., y desafíos técnicos complejos.

Por T&C Consulting Group

Pilar Uno (Monto A), ¿quimera o realidad inminente?

Desde su concepción, el Pilar Uno, específicamente el Monto A, ha sido presentado como la piedra angular de una nueva arquitectura fiscal global. Se nos dice que redistribuirá los derechos tributarios de las empresas multinacionales (EMN) más grandes y rentables hacia las jurisdicciones de mercado, donde se genera el valor. Este es el objetivo declarado del Marco Inclusivo de la OCDE/G20, y su promesa de equidad ha sido el estandarte. Sin embargo, en TaxCorp creemos que la realidad es mucho más matizada. La idea de una implementación generalizada del Monto A, aunque deseable en teoría, enfrenta un laberinto político y técnico que la hace, hoy por hoy, una quimera más que una certeza inminente.

La esencia del Monto A es rupturista. Desafía los principios tradicionales de nexo fiscal, que históricamente han dependido de una presencia física. En la era digital, donde el valor se crea a través de la interacción de usuarios y la monetización de datos sin necesidad de una "oficina física", las reglas anteriores se quedan cortas. El Monto A propone que para EMN con ingresos globales superiores a 20.000 millones de euros y una rentabilidad superior al 10%, el 25% de su beneficio residual se reasigne a las jurisdicciones de mercado calificadas. Es un concepto audaz, sí, pero su viabilidad descansa sobre los frágiles cimientos de una compleja Convención Multilateral (MLC).

El intrincado nudo de la ratificación

El optimismo inicial en torno al Monto A ha chocado con la dura realidad de la política internacional. La MLC requiere la ratificación de una "masa crítica" de jurisdicciones, y aquí es donde se encuentra el cuello de botella más significativo: Estados Unidos. Este país es el hogar de un número desproporcionado de las EMN que serían afectadas por el Monto A. La ratificación en EE.UU. exige una mayoría cualificada en el Congreso, algo que, dadas las fricciones políticas actuales, se antoja extremadamente difícil, si no imposible. Sin la participación de EE.UU., la MLC perdería gran parte de su legitimidad y su alcance efectivo, dejando el sistema en un estado de parálisis.

Esta situación no es una anécdota. Hemos visto cómo procesos legislativos complejos se estancan por años en Washington D.C., especialmente cuando implican acuerdos internacionales que pueden percibirse como una cesión de soberanía fiscal. La falta de un consenso en el Capitolio sobre este tema específico es, a nuestro juicio, el mayor factor de riesgo para la implementación del Monto A a corto y mediano plazo.

A la incertidumbre política se añade la complejidad técnica. La definición de la base de ingresos, las reglas para localizar los mercados, los mecanismos para eliminar eficazmente la doble imposición y, crucialmente, el establecimiento de mecanismos vinculantes de resolución de controversias, son componentes de la MLC que demandan una capacidad administrativa enorme por parte de las autoridades fiscales. La coordinación global necesaria es sin precedentes y representa un desafío significativo, incluso si la voluntad política estuviera completamente alineada.

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